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Cuidados del pene del bebé

cuidado-del-pene-en-el-bebePor temor a tener que hacerle la circuncisión al niño, muchas mamás cometen un grave error: se dan a la tarea de correr hacia atrás la tela que recubre el pene del bebé (el prepucio).

Si ese es su caso, deténgase. El 96 por ciento de los niños nace sin que este recubrimiento se pueda correr y si usted realiza este ejercicio, solo propiciará que se forme un anillo alrededor de la parte superior del pene, molestia que se conoce como fimosis.

“Cuando este se corre, el pene queda ahorcado”, señala el urólogo pediatra Juan Manuel Páez. “Estos niños llegan a urgencias con el pene hinchado. No pueden correr este recubrimiento y es difícil ponerlo en su sitio. Para tratarlo no necesariamente se retira. Hay que intentar poner el prepucio hacia delante para que se desinflame”, asegura el experto.

Que este ‘forro’ no se pueda correr, no significa que el recién nacido padezca de una enfermedad, porque, con el paso del tiempo, lo común es que vaya haciéndose más elástico y retráctil.

Solo hasta que el pequeño va creciendo, el prepucio adquiere la capacidad de moverse, especialmente en la adolescencia, para facilitar la higiene.
Sin embargo, si esto no ocurre con el paso de los años, se presenta una fimosis patológica. Es decir, que padecen molestias, porque el prepucio sigue sin poder retraerse y aparece el dolor, la irritación o la imposibilidad para orinar. Aunque no es la situación más frecuente.

Con la descamación de la piel y las diversas erecciones el prepucio se va a poder mover con facilidad. A los seis meses de edad, el 15 por ciento ha logrado correrlo, cuando se cumple un año, ya es posible hacerlo en la mitad de los niños, mientras a los 3 años, el 90 por ciento lo logra.


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